
Memorial de las firmas ajenas: 1.352 informes, tres rúbricas y un solo garabato
Sepan vuesas mercedes, hidalgos de la red y gente de bien, que dos pliegos de El Español —obra de Brais Cedeira y Antonio Blanco, fechados el 5 y el 6 de noviembre de 2026— han puesto en solfa las firmas de los detectives de LaLiga y los informes con que la Casa acusa de piratería a los bares de España. Gracias a tan fina pesquisa hemos sabido que en este reino hay verificador que, siendo de Madrid, figura supervisando inspecciones en Santurce, Lorca y Oviedo: prodigio que ni el Cid en sus mejores batallas. Justo es agradecer a los cronistas el hallazgo; a este humilde escribiente, tan solo el cuento.
1.352 informes y tres firmas que no dieron permiso
Escuchen, pues, la historia, con la cautela debida: todo cuanto sigue es lo que cuentan los cronistas, que este escribiente ni se halló presente ni lleva rúbrica propia en el asunto. Dicen que LaLiga habría puesto la firma de tres verificadores de su unidad HORECA —la que anda a la caza de bares— en nada menos que 1.352 informes, expedidos entre marzo y mayo de 2025. Los tres sabuesos juran que ni supervisaron tales expedientes ni autorizaron a su rúbrica a salir de casa. Con todo, la rúbrica salió, viajó y fue a parar a más de un centenar de juzgados, como prueba contra mesones y tabernas de hasta diecisiete comunidades autónomas, y firmó «Fdo. Supervisores de expedientes», título que suena a gremio medieval y a cofradía de penitentes.
Cuentan además que las firmas se pidieron en dos ocasiones —abril de 2024 y enero de 2025—, la segunda con aquello de «ya que estaban allí»: la más sublime de las excusas del reino, solo comparable a «pasaba por aquí» y «iba a por tabaco». Y añaden que un mismo bloque de tres rúbricas se repite, calcado, en informes de fechas, provincias y locales distintos: garabato fiel, que ni cambia de pulso ni de humor.
Las cuentas del Gran Capitán, o el milagro de los informes
Pónganse vuesas mercedes a contar. De los 1.352 informes, solo 73 correspondían a inspecciones de uno de los tres; los otros 1.279, a otros verificadores. De 66 informes examinados con lupa, en 31 actuaciones la inspección habría durado menos de los doce minutos exigidos para observar la emisión —o sea, menos de lo que tarda en enfriarse un cortado—; en tres, cero minutos, que es arte de bien despachar un bar sin entrar en él, y en nueve, un minuto de reloj. Un lote de treinta informes nació en treinta y cuatro minutos, casi uno por minuto, que ya quisiera Lope de Vega para sus comedias; y dos informes de un mismo local de Fuenlabrada vinieron al mundo con dos segundos de diferencia, hazaña que no igualó el copista más ágil del scriptorium de Silos.
Y por si poco fuera, ese verificador de Madrid que «supervisa» en Santurce, Lorca y Oviedo exhibe un don de ubicuidad que envidiarían santos, escribanos y repartidores de pizza.
Un correo para Tebas: «no firmábamos nosotros»
La segunda entrega refiere un correo que los verificadores habrían enviado el 16 de septiembre de 2026 a la dirección oficial de Javier Tebas, presidente de LaLiga, con asunto de tan seca elocuencia como «utilización de firmas manuscritas en informes aportados a procedimientos judiciales»: Quevedo habría puesto más gracia, pero menos precisión. Un documento de Outlook indicaría que el presidente lo leyó el sábado 19, a las 9:27 de la mañana, hora en que los hombres de bien desayunan. Qué hizo luego, no lo dicen, y este escribiente se guarda de conjeturar, que la sorna tiene límites y los jueces, más.
En el escrito, aseguran los verificadores que hacían sus inspecciones y subían fotos y pruebas a la plataforma, pero que ni redactaban la declaración del verificador ni estampaban su firma en cada versión definitiva; el informe completo solo lo veían al ser citados a declarar, a veces pasado más de un año, como quien recibe el regalo de Reyes en agosto. Piden que presidencia y dirección corporativa tengan noticia. Recuerdan los autores, eso sí, que Tebas ha dicho dedicar en torno al 60 % de su tiempo a la piratería audiovisual, aunque aclaran que ello no prueba por sí solo que conociera lo ocurrido: salvedad que aquí se suscribe de puño y letra propios, que conste.
La Casa responde: «categóricamente falso»
Que no se diga que aquí se condena sin oír. Fuentes de LaLiga califican de «categóricamente falso» que se hayan incluido firmas de verificadores en procesos judiciales sin su conocimiento, aseguran tener pruebas, anuncian acciones legales por acusaciones que juzgan calumniosas e injuriosas y recuerdan que existen litigios previos, penales y laborales, con algunos verificadores. Según el primer pliego, el delegado de Protección de Datos admitió el 22 de septiembre que la firma de un empleado también se incorporó a expedientes de otros verificadores como «supervisor experto», extremo que la entidad sostiene comunicado a los empleados y amparado por su relación laboral. Sobre el correo y su lectura, no consta réplica concreta. Dos versiones hay, pues, y una sola corte para dirimirlas: júzguenlas los tribunales, que la tertulia ya tiene bastante con el fútbol.
Por qué le importa esto a #laligagate
Dirán vuesas mercedes: ¿y a mí, que no piso más taberna que la del barrio, qué se me da? Pues mucho: la misma entidad que lleva sus informes a un centenar de juzgados es la que obtiene de los tribunales el bloqueo de direcciones IP que, cada jornada de fútbol, deja sin servicio a webs que jamás vieron un balón ni les interesó. Quien litiga contra medio mundo ha de traer los papeles en regla, que la confianza en los papeles es la moneda con que se paga todo lo demás. Si se acredita que algo anduvo torcido, será cosa de los tribunales; si no se acredita, también conviene saberlo, y sin firma de nadie.
Para quien guste de más cuitas, hállelas en nuestro informe de seguimiento de la crisis de bloqueos, en la historia de un tercero que sufrió los bloqueos o en la reflexión ¿Piratería o propaganda?
Advertencia de un escribano prudente
Todo lo dicho se funda en lo publicado por los cronistas, que se amparan en documentos y testimonios que este escribiente no ha podido contrastar por sí mismo. Los hechos son, hasta que un juez diga lo contrario, presuntos; LaLiga los niega con rotundidad y está en su derecho. Quien quiera la historia entera, sin sorna ni adorno, acuda a los originales —La Liga falsificó la firma de tres detectives en 1.352 informes contra bares (5 de noviembre) y El correo a Tebas sobre el falseo de firmas de los detectives antipirateo de LaLiga (6 de noviembre)— y, si ha de compartir algo, comparta ese trabajo, que es de quien lo curró. Esta crónica, en cambio, puede quedarse en el almacén de las ocurrencias, junto a la rúbrica extraviada.





